
El equipo de Guillermo jugó mal, pero le alcanzó para superar al Ciruja por 2-0 en Formosa y meterse en los octavos de la Copa Argentina.
La ausencia de los seleccionados se notó de principio a fin. El show demostrado por Nández-Barrios en el mediocampo el fin de semana pasado ante Vélez dejó la vara alta. En la tarde formoseña, Guillermo apostó por Gago (¿puede jugar de 5?), Pérez y Almendra para conformar la mitad de cancha, aunque nunca lograron generar juego ni contener a los jugadores de San Martín, que jugó mejor e hizo que Andrada sea la figura en los 90 minutos con grandes tapadas, principalmente en el primer tiempo, donde le negó el gol al Ciruja en tres oportunidades (un mano a mano sensacional). Dudas en el retroceso y la falta de velocidad y relevos que le dan Nández y Barrios a este equipo fueron el talón de Aquiles de Boca, que padeció gran parte del encuentro. Sin Pavón, el Xeneize perdió el desborde y velocidad que le imprime el wing a cada jugada en la que interviene, sumado a la falta de Sebastián Villa, su reemplazante natural. Cardona, Zárate y Benedetto, el trío ofensivo, nunca encontró los espacios y solamente lograron exigir a Arce una vez en la primera etapa.
Un pase filtrado de Gago para Benedetto y una excelsa definición del Pipa por sobre Arce, que tocó la pelota y se estrelló en el travesaño, fue lo mejor del Xeneize en los primeros 45 minutos. En el complemento, el ingreso de Carlos Tevez por Mauro Zárate, de flojo partido, fue fundamental para agilizar las transiciones en ataque e inquietar al fondo del equipo tucumano. El cansancio de los dirigidos por Forestello se hizo notar y Boca aprovechó una pelota que tomó Cardona desde afuera del área, con su clásico enganche hacia adentro, para marcar el primer tanto mediante un derechazo que se desvió en la defensa y se le escapó al 1 del Ciruja. Con la diferencia en el marcador, Boca encontró más espacios y enfrió el encuentro con un Tevez preciso y de la mano del 10 colombiano, que creció en su rendimiento tras el gol.
Ramón Wanchope Ábila, el hombre de la polémica de la semana por la sanción de Conmebol, se encargó de cambiar por gol la infracción sufrida por Espinoza dentro del área sobre el final del partido para poner el 2-0 definitivo. 15 minutos, una bocanada de fútbol, le bastó al equipo del Mellizo para sellar su pase a los octavos de final de la Copa Argentina, competencia que el DT aún no pudo ganar y que ha marcado una de las grandes críticas de su ciclo: los mano a mano.
Gimnasia de La Plata aguarda del otro lado, en un encuentro que se espera que se juegue en el Estadio Único. El Xeneize jugó mal, no pudo sostener el nivel conseguido ante Vélez, pero es efectivo. Boca no tiene ni encuentra un reemplazante para Barrios, quien es el motor del equipo y quien hace funcionar a la perfección el esquema de Schelotto. Con poco, genera mucho. Dudas atrás, letal adelante. Definiciones de un Boca que, a pesar de las ausencias, aún no encuentra su punto más alto y continúa siendo un conjunto de habilidades individuales.


